domingo 1 de noviembre de 2009

37º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA NEVANDO EN LA GUINEA



37º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA
NEVANDO EN LA GUINEA
NºXXXVII 02-11-2.009

EDITORIAL XXXVII

POSTMODERNISMO TARDÍO
DESDE LA MÚSICA

Estamos en la era de la información dicen unos, otros dicen que estamos en la era digital, y Agustín Fernández Mallo y otros, nos dicen que estamos en un postmodernismo tardío que para nuestro parecer hace tiempo ya se inventó en lo que a música se refiere. En el flamenco letras conocidas por todos los aficionados de artistas anteriores al “camaronismo” como Manolo Caracol, Antonio Mairena, Chacón, la Paquera de Jeréz, Fernanda y Bernarda de Utrera, y otros muchos, fueron “apropiadas” por estos cantaores y muchos otros, en un pasado no tan lejano. Estas letras y las de otros cantaores se fueron usando durante siglos y ahora nos encontramos con esta supuesta “novedad” llamada apropiacionismo de la que nos habla Fernández Mallo en su libro Postpoesía, Hacia un nuevo paradigma, que dista de novedoso para el flamenco, ya que este apropiacionismo germinó en tiempos en el que el flamenco estaba totalmente relegado a un sustrato de marginalidad y a un reducto de subcultura tabernaria. Y ya no hablemos de Camarón de la Isla, que siempre, es por todos sabido, se ha nutrido de las letras de sus predecesores desde sus comienzos, como también lo han hecho cantaores de la talla de Enrique Morente, José Mercé, Diego Carrasco, Lole y Manuel, y si miramos a flamencos más jóvenes tenemos a Miguel Poveda, Juan Cortés (Duquende), Pedro Peralta, Estrella Morente, Pitingo, y un largo etcétera.
Con esto queremos decir, que el postmodernismo tardío hace tiempo ya existía en el flamenco. Pero en otras músicas también existe ese apropiacionismo del que nos habla Fernández Mallo.
Por ejemplo, en la música o movimiento Hip Hop se hace gala de ese apropiacionismo no en las letras, aunque si en los sampleados, remezclas y en los estribillos que se mezclan en una casi perfecta yuxtaposición de resortes y elementos sonoros, para que ese flow tan sumamente exaltado en el rap haga su acto perpetuo de presencia postmodernista. Con esto, intentamos decirles, que como nada es casualidad, mucho menos existe esa casualidad a la hora de buscar un nuevo camino para la literatura de hoy. Pues lo que nos ha enseñado a todos los poetas Agustín Fernández Mallo ya estaba inventado, aunque solamente Fernández Mallo ha tenido cojones para exponerlo en nuestra literatura contemporánea. Otros escritores también utilizaron métodos de estilo ahora promovidos por Agustín, ya no sólo por Walter Benjamín o Julio Cortázar, (Walter en ese zapping literario y Julio en tocar exacerbadamente el tema del absurdo) sino por la música popular, y sobretodo por el flamenco.
Es por todos sabido, que muchas otras músicas también ejercían ese método de expresión artística llamada por Agustín, apropiacionismo. Es el ejemplo del Jazz en constante experimentación, el Pop-Rock y su diversidad de géneros dentro del mismo, y la música Folk que siempre sorprende con algún tesoro sonoro casi olvidado por la memoria colectiva y popular.
Pero llama mucho más nuestra atención el apropiacionismo que ha tenido lugar en la música hispano-americana desde tiempos, estos sí, bastante remotos. Digamos que ha habido entre España y América una perfecta simbiosis y un perfecto (feed-back) retro-alimentario (valga la redundancia) entre nuestros pueblos y nuestras no tan diferentes culturas. Ponemos como ejemplo canciones poco escuchadas en España que tuvieron gran repercusión y éxito y fueron paridas por compositores latino-americanos. Es el caso de Alcy Acosta, Víctor Jara, la recientemente fallecida, Mercedes Sosa, Agustín Lara, José Alfredo Jiménez, Simón Díaz, Atahualpa Yupanqui, Chabuca Granda, y muchos otros; y más recientemente, Franco de Vita, Mario Alberto Domínguez Zarzar (Mario Domm), Ricardo Arjona, Diego Torres, Gianmarco Zignago Alcóver (Gianmarco), Fidel Roberto Sorokin (Coti), Alberto Aguilera (Juan Gabriel), y muchos tantos más, que escribieron letras que acabaron musicadas por nuestros cantantes. Aunque también géneros musicales tan distintos a los nuestros como lo son la salsa, los valses (netamente peruanos), la bachata, la cumbia, inclusive el tango, también han aportado algo de riqueza a la música española, ya fuere, como canción ligera, canción popular, copla “española”, rumba flamenca, flamenco-rock, incluso desde el pop más clásico al más tardío, y hasta si nos ponemos a generalizar, hasta de los intérpretes de Operación Triunfo, que tanto (malo) o (bueno) han aportado a la música de nuestro país, no sabemos si para mejor, aunque lo que si sabemos es que son precursores de esta pseudo-cultura de musicales estúpidos y de parques temáticos, de la que ya hemos hablado en números anteriores, que no creemos que aporte nada de bueno hacia el panorama de las humanidades.

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Aquí les exponemos en este número poemas de la autoría de Cecilio Olivero Muñoz, donde se expone y se usa ese apropiacionismo del que en Nevando en la Guinea y en otros blogs periféricos nos hacemos eco. Con esto no queremos decir que lo de Agustín Fernández Mallo no tenga mérito, que lo tiene, y bastante, sino que intentamos divulgar o dar nuestra opinión en consonancia con todo lo que se está diciendo sobre el postmodernismo tardío. Porque lo que Fernández Mallo nos dice en su libro es que si todas las artes como la música, la pintura, el cine, el teatro, y muchas más, dieron ese salto hacia el postmodernismo, la literatura en castellano no lo hizo, y es aquí donde la Revista Literaria Nevando en la Guinea se involucra queriendo dar ese paso tan necesario para nuestra literatura. Y exponemos estos poemas que son una coctelera de recursos, tanto de cine, de radio, de televisión, incluso de las ciencias y la publicidad, que Cecilio ha escrito tras la lectura de las ideas que Agustín aporta al panorama literario español actual. Esperamos que no les decepcionen.








COMO DECÍA EL DULCE ALEX
(descubrimiento de la postpoesía)

A Agustín Fernández Mallo.

Descubrir un nuevo estilo para mí
es encontrar un cuerpo flotante en una mar oscura.
Es una salvación para los poetas
saber o cerciorarte de que la incomprensión
es un fruto sumamente escogido para quien escribe.
El poeta es un eterno solitario errante.
Errar por el camino de las letras
teniéndote a ti mismo como a único testigo.
Tantas veces pensé ocupar otro lugar
en la nueva poesía contemporánea…
Pero sólo Agustín Fernández Mallo
tuvo los cojones para digerirla y difundirla.
Encontrarlo a él fue un alivio.
Hallar la teoría de la postmodernidad tardía fue:
[¡Qué paz! Qué paz celestial.
Eran la suntuosidad y la untuosidad
hechas carne.
Como un pájaro de un raro metal celeste
o como un vino de plata fluyendo en una nave espacial.
La ley de la gravedad ya no cuenta para nada,
mientras escuchaba, vi imágenes maravillosas.]

La postpoesía es un presente tardío.
Unos lo llaman experimento
y tienen toda la razón,
aunque también es hallazgo-literario, lapso-afterpop
y germen-nocilla.
Semilla que quiere ser planeta.
Cumbre de todos los estilos.
[…entonces videé el camino a seguir…]

(En cursiva y entre corchetes: fragmentos de narración
del protagonista (Alex) en La Naranja Mecánica, 1.971,
dirigida por Stanley Kubrick).


Por Cecilio Olivero Muñoz




EL EDIFICIO


El edificio aparece hoy desolado, en el más absoluto abandono y destrucción. Pero en su momento, me indica Mario, fue el no va más de la modernidad y el progreso. Lo miro, primero de reojo, como con miedo a molestarle, a ofenderle por mi falta de credulidad, el edificio sigue allí, en efecto, con todo el esplendor de su yerma decadencia, luego lo contemplo abiertamente, sin disimulo de mi falta de creencia en que aquello fuera antaño un edificio fastuoso, con toda la intención de dejárselo claro, no me lo puedo creer, e intento sin embargo descubrir algo en él que sea prueba de lo que me dice mi amigo. No lo encuentro. Nada veo en ese montón de ladrillos descoloridos, carcomidos, sucios, con agujeros donde antes debió de haber ventanas y grietas que son verdaderas hendiduras, que señale ni un ápice del esplendor vivido y referido. Sólo las palabras de Mario me inducen hacia el esfuerzo de intentar imaginarme una época mejor que la actual. El barrio en el que están ubicados aquellos vestigios de un, otrora, palacio de exposiciones y congresos no está mal del todo: casas bajas, de ladrillo rojo bien a la vista, con jardineras, perfecta y armoniosamente ordenadas, y patios de hierba y flores, todo ello compone un apacible y humilde conjunto que conforta al paseante y sin duda sosiega al habitante. Sólo el edificio con el que das de frente al cruzar una esquina te produce de pronto una profunda desolación por la ruptura del conjunto.
- Por qué no lo arreglaron -pregunto a mi amigo.
- Por su significado seguramente -responde.
Mi mirada deja claro que no entiendo su respuesta. Mi condición añadida de extranjero le lleva a comprender que hay muchas claves que al fin y al cabo no acabo de entender. Me las explica, al menos lo procura, en concreto las que tienen que ver con aquel lugar.
La dictadura terminó hace veinte años. Aquel barrio fue inaugurado por el dictador, a su vez veinte años antes de aquel final, para mostrar al pueblo el alto grado de desarrollo que se había alcanzado y además quiso hacer creer, de un modo sin duda pretencioso, como suele ser habitual, por otro lado, en tantos y tantos países. que era el pueblo y nada más que el pueblo el único destinatario de tantos planes industriales y de prosperidad colectiva. Y nada mejor para que este pueblo agradeciera ser el receptor de la gloria que situar en el centro del barrio-regalo un palacio de exaltación al régimen. El único problema, detalle tal vez, es que ese pueblo estaba de su dictador y su régimen hasta el moño, por ser finos, y nada quería más que despojarse de la figura sonriente en mil retratos, fotos y bustos exhibida y distribuidos a lo largo y ancho del país.
Para colmo el palacio en cuestión, por un desmesurado gusto que le tomó el tirano, pronto devino el epicentro de su inmensurable actividad y ahí se presentaba día sí y día también para presidir festejos, actos deportivos, muestras de todo tipo, reuniones de exaltación, exposiciones artísticas, culturales o deportivas, exhibiciones de fervor patrio o loas colectivas a un mundo que parecía ya no sólo ser el mejor posible, sino el único que merecía mantenerse a lo largo de los siglos.
Pero torres muy altas, me dice Mario, cayeron antes de esa fecha y más altas que caerán. El régimen se hundió en un colapso monumental y aquel edificio se quedó sin que nadie supiera bien a las luces qué uso darle. Estaba además excesivamente ligado a la dictadura y era sin duda su maldición.
- Pero todo el barrio fue obra del régimen -le digo-, por buena lógica lo tendrían que abandonar también.
- Se planteó en algún momento, no creas. Pero eso sería muy complicado, vive demasiada gente y costaría demasiado reubicarla lejos de aquí -responde Mario, con absoluta normalidad, como si fuera imposible, aun cuando fuera por una cuestión práctica análoga a la idea de mantenimiento del barrio, aplicar ese mismo criterio a un triste y abandonado edificio.
Contemplo entonces a aquellas ruinas con la vaga idea de que hay símbolos que los carga el diablo.

Juan A. Herrero Díez



DOBLE-DIARREA-MENTAL

Llegué tan tarde de ese antro de mala muerte…
bebí demasiada cerveza, masqué demasiada libido
mirando a mujeres educadas para príncipes azules,
y cuando llegué a mi casa, a mi hogar, mi dulce hogar,
todo parecía arrasado, desmantelado; un desastre,
sin rastro de ti, todo eran restos de tu huida; soledad aparente.
Lo nuestro ya eran cenizas humeantes.
(…) (¿?) (…)
Encendí la luz de la sala, colgué el teléfono.
Encendí la radio. Emitían “hablar por hablar”:
[…Bien Fernando, cuéntanos tu caso:
gracias Mara…mi caso es el siguiente…]
Me acordé del hecho injusto
de quedarme sin parking
por obra y gracia de mi vecina del primero…
(mezquina) (puta) (acaparadora)…yo vivo en el segundo…
… encima de ella… me acordé de la sonrisa…
… cínica y socarrona de su marido rumano…
[…el caso es que ella me quiere,
pero sus padres no quieren verme con ella…]
Yo ocupaba ese parking de nadie desde hacía meses.
[Radiooo-Barcelonaaaa…Cadena seeeer…]
[…Si quieres Hablar por Hablar…]
[… llámanos al 900 100 800]
(bla, bla, bla) (…) (¿?)
[Hola Mara, te felicito por tu programa]
[gracias Isa, cuéntanos tu problema]
De repente me entraron inmensas ganas
de ir al baño; un dolor de estómago,
demasiada cerveza, demasiada insatisfacción:
(bálsamo diarreico para la insatisfacción)
me puse manos a la obra… me acordé
de mi vecina… justo debajo de mí…
chop…chop…chop…chop
[leche, cacao, avellanas y azúcar]
[NOCILLAAAAAA]
¡Qué placer, qué orgasmo, qué venganza!
[VOZ DE MARA: ahora vamos a dar paso
a Meritxell:-Hola Meritxell, ¿de qué quieres hablarnos?]
[Hola Mara, mi caso es un poco especial…]
[VOZ DE MERITXELL: el caso es que a mi me gusta
que se caguen en mi cara]
[VOZ DE MARA:¿¿¿Cómo???]
[VOZ DE MERITXELL: -Si, me explico:
el tema es que soy masoquista y me gusta que me humillen-]
[bla, bla, bla]
Meritxell, toma que toma, pastillas de goma,
come mierda guarrona, ¿quieres mierda? pues toma.
CHOP, CHOP, CHOP, CHOP
glup, glup, glup, phisss, phisss, phisss,
sssssssssshhhhhhhhhhhhhiiiiiiiiiiiiiiiiiiii
tiré de la cadena y seguía pensando en la vecina,
aunque también en Meritxell…
mientras, sonaban los Rolling Stones en la Radio:
[I can't get no satisfaction, I can't get no satisfaction,

'Cause I try and I try and I try and I try.

I can't get no, I can't get no,

When I'm drivin' in my car, and that man comes on the radio;

And he's tellin' me more and more about some useless information,

Supposed to fire my imagination.

I can't get no, oh, no no, no, hey, hey, hey That's what I say.]
[I can ‘t get no satisfaction, I can ‘t get no satisfaction]
(…) (¿?)(…)
Y tenían razón a veces, aunque por el momento,
yo en una sola sentadilla había matado
a dos pájaras de un sólo tiro.
Y me quedé muy satisfecho. Muy satisfecho.

Por Cecilio Olivero Muñoz





LOS ASTROS SON CIEGOS

El horóscopo sólo es favorable
en esas vísperas de aniversarios fríos,
yo soy Tauro, tú eres Piscis,
él es Géminis y ella Capricornio,
y los cuatro nos enfriamos la cena mutuamente.
Mi ombligo es el centro de mi alma
y ese lunar invisible en mi entrecejo
es mi equilibrio arrodillado,
tus senos son dos planetas que suspiran
y tus labios mojados satélites perdidos.
El agua se multiplica en agua,
yo soy agua, tú eres agua;
estanque mágico en la noche vemos.
Sombra visceral de tu mirada,
frágil tacto te busca, ceguera sabia es la pasión.
Tupper-Ware de plástico
en tu cocina, mundo conservado
al vacío. Vacío en un nano-espacio.
¿Se pudre el ser sin gravedad?
¿Existe otro universo detrás de tus ojos?
¿Porqué tu alegría es levedad?
Precio soterrado el que yo pago,
burla de ácido y azufre del ser dañino.
Sólo los astros son ciegos aquí,
donde se suma el resto con la traba.
Me gusta el orbe que sostienes
porque parece hecho por lágrimas,
mira si es terco el puente de mis ojos
que miro y no veo y prefiero ser astro.
Los astros son ciegos a jornada completa,
quizá me salve el suelo del tropiezo de verte.
Pero nada me salva porque todo es breve.


Por Cecilio Olivero Muñoz
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SELECCIÓN DE POEMAS
POR FRANCISCO JESÚS MUÑOZ SOLER

MI PATRIA VERDE EDÉN DE BRISAS PERFUMADAS

“Doquier los oiga esta tierra
De juventud coronada,
Y a la que el sol de los trópicos
Con rayos de amor abrasa:”.

GERTRUDIS G. AVELLANEDA

“¡Cuántas veces la estrella matutina
Alumbró con fulgores argentados,
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
“Del horizonte hasta el confín difuso
La onda marina sollozando rueda”.

JULIÁN DEL CASAL

Mi patria verde edén de brisas perfumadas
de sonoros arroyos y radiantes luces
natural hermosura que los espíritus traspasa
con savias de armoniosa fragancia,
lumínica estrella en el azul de los trópicos
de penetrantes destellos de amor que abrasa.
¡Cuánta resplandeciente belleza en su mirada!
empalidecida por voraces fragores
germen de turbias y envilecidas codicias
provocadoras de lágrimas argentadas
amargas ondas de horizonte difuso
que abraza con mares de desesperanzas.




JUBILOSO ENTUSIASMO LIBERA MI PECHO


“Gracias a Dios que al fin con entereza
Rompe Cuba el dogal que la oprimía
Y altiva y libre yergue su cabeza”.

JOSÉ MARTÍ


Jubiloso entusiasmo libera mi pecho
a sones de gritos de esperanzas
diamantinos destellos de luz de gracia
de un pueblo alzado noble y bravo,
que al fin se desprendió de las garras
que le mantenía herido y esclavo
oprimido sin la luz de los sueños
que nutre la esencia del alma
fulgor de sonoras y dignas miradas
libres de infame dolor cautivo
hijo de soberano derecho impuro
extraviado por la luz de Yara.


ALUMBRADOS POR LUMÍNICOS Y LIBERADORES RAYOS

“Cuando agitas tu cendal/ -sueño eterno de Martítal
emoción siento en mí,/ que indago al celeste velo
si en ti se prolonga el cielo/ o el cielo surge de ti…!”.

AGUSTIN ACOSTA

“Al volver de distante ribera
con el alma enlutada y sombría
afanoso busqué mi bandera
¡Y otra he visto además de la mía!”.


BONIFACIO BYRNE

Alumbrados por lumínicos y liberadores rayos
llegaron los días en que la ensoñación criolla
dejó de ser magnánima quimera
su bandera ondeó en el azul de su cielo
símbolo de intrínseco magma de mixtura
de forjadoras centurias de anhelos.
Argentados días de sombríos cielos
de acorazados lazos en las bahías
que envilecen el cendal de la cubanía
ondear cautivo de incipiente libertad
oprobio de arrogancia y opresión
experto dogal de alevoso imperio.

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TESTIGO MUDO ES EL VIENTO

A Juan A. Herrero Díez

Testigo mudo es el viento de rimar bravo este verso
pues redimir quieta a esta voluntad quisiera,
pues tengo un lado oscuro, respiro de algo perverso,
camina conmigo una voz, se me levanta adentro una fiera,

[(Discrepo) con el hombre que siempre (me abandona)
-quien habla solo espera hablar a Dios un día-;
mi soliloquio es plática con este (falso) amigo
que (te) enseñó el secreto de la (misantropía).]

La soledad es un espejo donde tú copias y pegas,
copio y después pego al ritmo de vacío y delirio,
cuando en el Messenger distante soledad agregas
esperas una nada que acecha fría con Narciso y Porfirio.

Fríos saben el porqué de tus acopios y de tus pegas,
resabiados mequetrefes acuden a los improperios hechos cirio,
soy espectáculo, soy outsider, soy la verdad que niegas,
soy quien derrama su sed en un espejo contrito.

[Y al (fin), (si mal os pago); (os debo) cuanto he escrito.
A mi trabajo (falto), con mi dinero (me endeudo)
(la ruina) que me cubre y (el mundo) donde habito,
el pan que me (pertenece) y el lecho donde (soy solo yo).]


Entre corchetes versos del poeta Antonio Machado,
del poema “retrato”, estrofas 7 y 8, salvo en paréntesis y negrita.

Por Cecilio Olivero Muñoz

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PIEL DEL NEÓFITO POETA


¿ Porqué será que no escribe el poeta?
Acaso la noche helada no le ha vuelto a ver.
Dime niño,
¿Dónde esta el poeta?
Dicen que se fue, para no volver,
Ya no quiso soñar…

Sus manos estaban frías,
Porque las nubes no se juntaban a conversar,
¡ Sí !,
Los sueños están en el aire,
Sólo hay que mirarlos sin molestar.

¿ Pero dime niño?
Si las palabras se escondieron,
Para no sentir el frío de sus manos
¡ No ¡
Ellas se embriagaron por su partida,
Y se fueron, para el mundo recorrer.

¿ Dime?, si es que no escribirá el poeta,
Porque alguien lastimo sus letras.
¡ Sí ¡
Parece que un Amado y experimentado poeta,
menosprecio los sueños y la letra del
Neófito poeta.


¡ Niño ¡
La poesía no ha muerto,
Seguirá siempre viva
Respetando los sueños
De quien escriba.

Ven niño poeta,
Sigue escribiendo a la luna,
Aunque sus versos sean amargos
No desprecies a ninguna.

¿ Dime niño,
Quien es el dueño de la poesía y la letra?
Sin el sueño de los amantes,
La poesía no existiera.

Para que las noches no sean eternas,
Debo escribir lo que el alma ordena.
Creyendo que la poesía descansa en los sueños
De las personas nobles y buenas.

Luis Chinchilla Elizondo 08/09/2009
Grecia, Alajuela, Costa Rica
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DOS CANCIONES, DOS SOLEDADES

Ahora los sábados en vez de divertirme,
nos aburrimos.

Rafael Sarmentero

El otro día veíamos la tele juntos:
hacía calor, el ventanal estaba abierto.
Vimos un anuncio muy gracioso
y tú reíste enajenada, reíste forzosamente,
me dio miedo escuchar tu risa.
(Risa sufriente entre alegría fingida
y sorbo de una vida insatisfecha).
Pasó ese rato, gracias a una música.
Sonaba en el piso de al lado… era Chavela Vargas,
[Anteanoche fui a tu casa,
tres golpes le di al candado,
tú no sirves para amores
tienes el sueño pesado.]
(…) (¿?) (…)
[Ay, Sandunga, Sandunga
Mamá por Dios,
Sandunga no seas ingrata,
Ay Mamá de mi corazón.]
(…) (¿?) (…)
[Mosquito no mortifiques
con tus cantos mal sonantes
si me cantas no me piques,
si me picas no me cantes.]
(…) (¿?) (…)
[Ay, Sandunga, Sandunga
Mamá por Dios,
Sandunga no seas ingrata,
Ay Mamá de mi corazón.]
(…) (¿?) (…)
Después todo era silencio
y se diluyó el hielo en nuestros vasos,
hielo frío en el que tropezamos,
hielo donde los dos resbalamos.
Cuando la luna no es luna
nosotros, rabiosos perros nos azuzamos,
cuando el sol es solo sol
otro día, en los claroscuros buscamos.
Seguíamos viendo la tele
y la música sonaba insinuante,
palabras son solo palabras,
aunque sentimientos no duelen de balde.
Sonó otra canción de Chavela
y nadie hubo ya aquí, más nadie:
[Ponme la mano aquí Macorina,
ponme la mano aquí…
Tus pies dejaban la estera
y se escapaba tu saya
buscando la guardarraya
que al ver tu talle tan fino;
las cañas azucareras
se echaban por el camino
para que tú las molieras
como si fueras molino.
Ponme la mano aquí, Macorina,
ponme la mano aquí…
Tus senos, carne de anón,
tu boca una bendición
de guanábana madura,
y era tu fina cintura
la misma que aquel danzón.
Ponme la mano aquí, Macorina,
ponme la mano aquí…]
(…) (¿?) (…)
Yo me pregunto a menudo,
me suelo preguntar tantas cosas…
Me insinúo luego me desdigo,
me contradigo arrancándome
las costras.]
Me suelo decir que cambiarás,
que eres un dulce demonio y un ángel amargo,
me suelo engañar tantas veces
y más que me he de engañar.
Busco aquella canción,
aquella que nos hace pájaros,
ninguna nos hace pájaros
por que nuestra verdad no es canción.



Por Cecilio Olivero Muñoz
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SELECCIÓN DE POEMAS
POR AMADO STORNI (Jaime Fernández)

EN UN FRASCO DE CRISTAL


DONDE fueron los pétalos en flor

que al bosque de hermosura perfumaban,

aquellos que de Amor se deshojaban

pidiéndole respuestas al Amor.


Donde fueron las bolas de alcanfor

que del bosque el aroma conservaban,

aquellas que del sueño despertaban

oyéndole cantar al ruiseñor.


Aquellas que acabaron tropezando

con los pies de un Amor que ya sin ganas

le puso a nuestros besos un bozal.


Aquellas que acabaron decorando

la mesa de algún cuarto sin ventanas

metidas en un frasco de cristal.




MATAR A CUPIDO


¿ES cierto que ha venido

promiscuo de intenciones el Amor,

pidiendo por favor

que maten a Cupido?

- ¡Cogerlo! cuando esté desprevenido,

que pruebe de su propia medicina,

matar al que asesina

rompiendo corazones.

Caínes de Cupido las traiciones

del odio y la rutina.


LA HISTORIA NO TE OLVIDA COMPAÑERO


EN este invierno frío y duradero

de gripes y catarros mal curados,

de sueños imperfectos de pasados,

de besos que no riman tus “te quiero”.



En este invierno tan de invernadero

ausente de Nerudas y Machados,

de todos son las voces que han gritado:

“¡la Historia no te olvida compañero!”.



Enfermas ilusiones concebidas

a golpes que oxidados dictadores

nos dieron de un futuro en subjuntivo.



El tiempo cicatriza las heridas,

la Vida memoriza sus errores

y Salvador Allende sigue vivo.




DONDE ESTÁN LOS POETAS


AHORA que el Amor es transparente

y el miedo se refleja en los espejos,

ahora que se cobran los consejos

y el odio es el más fiel de mis clientes.



Ahora que olvidamos los errores

y el sueño nos despierta pesadillas

ahora que la vida se maquilla

y huelen a sudor todas las flores.


Por qué se han escondido los poetas

ahora que el Amor más necesita

de versos que se inventen los “te quiero”.


El hombre siempre ha sido marioneta

del beso que de Amor la princesita

al príncipe convierte en prisionero.



VIVIENDO COMO VIVO


VIVIENDO como vivo en este gueto

de artistas y poetas de salón

igual le meto mano a una canción

que corto las orejas de un soneto.


Bebiendo como bebo del delito

de no seguir patrón, normas ni leyes,

igual pierdo la grande con tres reyes

que gano veinte a pares con dos pitos.


Invéntense ridículas razones

para esta despedida tan urgente;

a veces la ilusión no es suficiente

para que coman tantos corazones.


Yo solo quise ser por un momento

“Quijote” de los mundos que me invento.


A JOSÉ TOMÁS


EN deuda están contigo los poetas,

las musas, el silencio, los cobardes,

la Muerte a la que citas cada tarde

poniendo el corazón en la muleta.


En deuda están contigo “los del Siete”,

la mano izquierda, el temple, los puristas,

tu triunfo es el saber que eres artista

pues has resucitado a Manolete.


Te fuiste deshojando calabazas

de ausencias que prendidas de alfileres

volvieron a inventar la Primavera.


Esconde tanta magia tu chistera

que Dios deja pendientes sus quehaceres

por verte torear en cada plaza.

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SELECCIÓN DE POEMAS POSTPOÉTICOS
POR CECILIO OLIVERO MUÑOZ

(APROPIACIÓN INDEBIDA)
SOMIATRUITES

¡Qué a gusto estaba siendo niño!
Era feliz con cuatro coches en miniatura,
soñaba, jugaba, reía y lloraba
¿Por qué me cuesta tanto llorar ahora?
[Hi ha una escola perduda al mig del Montseny

On només hi estudien els nens que somien amb truites

És l’escola dels somiatruites

On només hi estudien els nens que somien amb truites.]

Cuando era niño sentía brotar los colores vivos como la carne
de una espesura de imaginación y disparate.
[I el Joan que somiava que el seu llit tenia ales

I a mitjanit despegava i volava, volava i volava.

I la Lídia que somiava que el seu nóvio era un llop

I es passaven les nits senceres udolant sota la lluna plena

Au, au, au i auuuuuuuuuuuuuuuuuu]
La niñez es la patria del hombre, decía un poeta,
yo digo que es lo único que nos queda de verdad puro.
Los niños del mundo son el futuro de nuestros sueños,
las flores distantes nos hacen parecer tan serios…
militar en la infancia es dar otra oportunidad a la esperanza.

[I la Fina que somiava que respirava sota de l’aigua

I mai s’ofegava i es feia unes arracades amb perles marines

¡Ah! i a més i a més era íntima dels dofins i els taurons i

les gambes.]

[I la Marta que somiava que la terra era quadrada

I se n’anava a passar les vacances a una altra galàxia.

I el Fidel que somiava que li fotia una pedrada al reid’Espanya.]
El poeta es un niño responsable de lo que dice,
yo juego y juego uniendo palabras con otras palabras,
me aparto de lo retóricamente premeditado,
de la redundante verdad que duele al lector futuro,
busco tesoros sonoros en las planicies del sueño,
me hago novio de mil verdades que mueren suspirando
por mi derrota de papel manchado.

[I el Gerard que somiava que era un gat

Que somiava que era en Gerard que somiava

I la Joana somiava que el seu pare mai la pegava

I la Roser que somiava que la mare mai la renyava

I la Cristina que se n’anava xino-xano a la Xina

I parlava xinès de la Xina :

Xino xao, xao xao ping, xano xino, xino xano]
Así soy niño siendo poeta, me acuerdo de Platero,
me acuerdo de un lucero en tus ojos mojados.
Cien jazmines adolescentes muerden con sus dientes de leche
la tierna parábola que nos hace buenos, por que somos breves,
más breves que un suspiro y más mínimos que una mota de polvo. .

[I l’Albert que somiava, somiava, somiava i somiava

I de tant que somiava mai es despertava

I a l’escola és clar mai s’hi presentava

Però la senyoreta mai li posava una falta i sempre

l’aprovava]
Sueño ser creador de mentiras pequeñas, breves como un beso,
sueño la verdad colgada patas arriba, un mundo al revés,
patria eterna del poeta, (niñez)es acaramelado silencio,
nadie pide responsabilidad a un niño, la razón pone trabas
a la infancia.
[I és que l’Albert estudiar no estudiava

Però somniar carai si somiava

Carai quina senyoreta que simpàtica que era

I somiava que era una marreca que somiava

que cantava com una gitaneta a les nits de lluna :

ole, ole, ole….]
Con su manita dijo Adiós, INFANCIA
te echo tanto de menos… ¿Cecilio? ¿Eres Tú?
Despierta…despierta… NO QUIERO.
[Hi ha una escola perduda al mig del Montseny

On només hi estudien els nens que somien amb truites

És l’escola dels somiatruites.]
Los sueños llevan mi nombre en sus labios de esponja y peluche,
quiero imitar a la sombra de lo que fuicon la única manera que de veras me queda,
ese niño es mi refugio caliente, es placenta y es volteleta,
es sorpresa al amanecer y es alegría efervescente
como una burbuja que se multiplica y se preña
de la única alegría que la inocencia custodia.
[I el Ramon que somiava coses tan estranyes

Que és impossible explicar-les

I en fi sobre les coses que somiava la Laura

És millor no saber-les.

I és que hasta el conserge pintava escoles sense muralles,

ni classes,Ni reixes, ni mestres, ni tonteries d’aquestes,

Amb finestres obertes per on feien carreres

els somnis dels nens i les nenes

I mentrestant la Fina nedava amb sirenes

Gluglgugluuuuu……..]
Buenas noches Mamá…Hasta mañana…Te quiero mucho.
Te querré siempre.



DURMIENDO CON LA TELEVISIÓN
ENCENDIDA

[Buenas noches, comenzamos en Informativos
Telecinco y empezamos con una noticia abrumadora]

¡Será perra mi suerte! ¡Mi crisis! ¡Mi desgana!
[...Atentado multitudinario en Irak…]
Cuánta sangría en el Telediario de la noche, ¡carajo!
VOZ DE MI MUJER: CEEEECIIIII, ¡¡¡¡acuéstate en el cuarto!!!!
Me relamo la barriga con gran dosis de eufemismo.
[…y ahora en el apartado cultural
vamos a dar la gran noticia de la presentación de un libro…]

¿Qué libro? Mi libro, mi letra k, mi almohada está mojada.
[…es el libro de Agustín Fernández Mallo, Nocilla Lab,
es todo un acontecimiento literario, es, lo llaman,
alter-pop, zapping-literario, postmodernismo tardío, bla, bla, bla…]

¡Qué listos son esos tíos! Saben inglés y catalán.
Yo quiero ser de ellos. Soy cero en to’ el medio.
[…es la nueva generación Nocilla…]
Eso, eso, Nocilla, leche, bacalao, avellanas, y xucla.
Son listos estos cabrones, más que el Papa.
El Papa viste de verde y lleva zapatos de Aladino.
[…el arzobispo se entrevistó con el Santo Pontífice…]
Quiero una merendilla de crema catalana para todos,
¡INVITO YO!
[…es la víctima 48 en lo que va de año…]
Erica, no quiero desayuno, yo quiero merendar.
[…los llevaron a declarar a la Audiencia Nacional
donde el juez Garzón les tomará declaración…]
Han matao a un gato por llevar calcetines rojos.
Yo no quiero llevar chaleco, ni bufanda detrás del agua.
ERICAAAAAA, la almohada ¿Adónde está mojada?
[…buenas noches a todos, comienza Sálvame Deluxe,
que tiene nombre de puti-club…]
El dictador ese es manco y tiene cagalera azul.
VOZ DE MI MUJER: CECIIIII, TIRA PA’ LA CAMA YA
[…yo por mi hija, matooooooo…]
¿Quién grita tan hueco? parece una ristra de ajos
colgada desde la cocina a la alcoba.
Soledad te estás poniendo, corre que se afloja.
[…Paquirrin dicen las malas lenguas
que tiene novia y es de Sevilla…]

Dile a esa que se calle, que el Farruquito es buen chaval.
VOZ DE MI MUJER: CEEEECIIII, ANDA A LA CAMA, TÍO.
Ya voy, ya voy…y se fue.

(Continuará)


VÍA MUERTA
(Apropiacionismo)

A Josep Moya, único testigo
de mi vía muerta.

[Rossinyol que vas a França, Rossinyol,
encomana-me a la Mare, Rossinyol,
amb el meu pare i a la mare, Rossinyol,
d’un vell foscatge, Rossinyol, d’un vol.]

Allí donde muere la vía
empieza un arduo camino a pie,
allí donde se amontona una colina de suspiros
existe toda una plegaria que comienza,
allí donde el fin es un lamento
existe una esperanza ya vencida,
allí donde la derrota empieza a respirar
suspira un alma por todo aquello que ha sido.

[Rossinyol que vas a França, Rossinyol,
encomana-me a la mare Rossinyol,
amb el meu pare i amb la mare, Rossinyol,
d’un vell foscatge, Rossinyol, d’un vol,
Encomana-me a la Mare Rossinyol
amb meu pare no pas gaire, Rossinyol,
d’un vell foscatge Rossinyol, d’un vol.]


Todo allí es una culpa que se redime de negra,
todo es muerte y palabra agonizante,
nada se olvida si no termina luego
la causa que lo hizo antes realidad,
por que un corazón roto es eso,
un pobre corazón ya roto.
La vida sustrae de lo imposible
a todo aquello que fue posible antaño,
se quisiera retroceder un suspiro
después del largo sollozo del resoplar,
la vida es un parto en cada cuneta
donde existe una carretera que va,
la vida es una vía muerta,
consecuencia de un camino vacío.

[amb el meu pare no pas gaire, Rossinyol,
encomana-me a la Mare, Rossinyol,
d’un vell foscatge Rossinyol, d’un vol.]

La vida es una penumbra distinta en cada
hora que nace y se desvanece
y todo camino concluye en uno mismo.
Todo lugar donde se sufre es un paso atrás,
es un camino cerrado y un amargo retroceso,
es olvido que abre los ojos
en la antesala del interior.

[Rossinyol, que vas a França, Rossinyol,
encomana-me a la Mare, Rossinyol,
Encomana-me a la Mare i al meu Pare
Rossinyol, d’un vell foscatge , Rossinyol, d’un vol.]


Entre corchetes: canción popular catalana,
versionada por Ovidi Montllor en la película “La fuga de Segovia”, Dir: Imanol Uribe.


MUCHA FÍSICA Y MUCHA QUÍMICA

Para todo existe un límite agazapado en la niebla
y una sombra tras las apariencias en el aire.
Nunca un miedo a una fórmula médica se aproximó tanto a tu vida de mujer mecánica,
quizá fuera por que tratar con la química es lo mismo
que follarte con una camisa repleta de alfileres.
Cada suspiro un alfiler, cada vacío un agobio,
cada agonía un accidente, cada mentira una causalidad.
Miligramo a miligramo, micra por micra,
lejanía y desesperanza, precaria salud frente a la enfermedad.
Mi enfermedad: principio activo de la violencia y de la insolencia.
Morbo insano contra un rumor escondido bajo la alfombra.
El efecto placebo es jugar a la gallina ciega,
es dar una volteleta con los ojos tapados.
Nuestra frontera: [lactosa monohidrato, almidón de maíz,
celulosa microcristalina, estearato magnésico, sílice anhidra coloidal, laurel sulfato sódico, hipromelosa, dióxido de titanio, propilenglicol, talco, amarillo-naranja aluminium lake y amarillo de quinolina.]
Mi respiración es una puesta de sol que se destruye sola.
Mi voluntad es un pestañeo morado de súbita muerte.
Nuestra realidad: [lactosa monohidrato, povidona,
hidrógeno fosfato de calcio dihidrato, celulosa microcristalina,
almidón glicolato de sodio Tipo A, estearato de magnesio,
hipromelosa, macrogol 400, dióxido de titanio.]
Nuestra mañana suda química, se lamenta y es depresiva.
Aunque te quiero con la violencia del monóxido de carbono.
Mi locura es una profunda verdad de outsider entre Nicotina y Alquitrán.
Tú, mientras, te consuelas con la física de unos rayos catódicos.




CRÓNICA NEGRA
DEL GRAN HERMANO XIII

Vamos todos a ver el escaparate repulsivo
del raiting vencedor arropados en el filo frío del cuchillo
en el horario masivo de media noche de gala.
Veamos el espectáculo inofensivo
de ver a la presentadora del reality show en pleno ejercicio
de una moral pachorra y viejarrona
resumida en unas breves notas de petulante prepotencia.
Todos verán el edredoning mascachapas
de la puta de España con el machito musculado
que se envalentona solamente cuando va borracho.
Siéntense y vean la burda mentira de la realidad estupefacta.
Acomódense sin hacer zapping
y vean como los viciosos productores televisivos
usan a la juventud,
con la varita mágica de la ley del embudo,
como si fuesen monigotes de trapo que golpear como a un saco.
Apresúrense a ver la tórrida escena de la chabacana
del extrarradio pelear con la mentira del mundo
en una ordinaria riña de verduleras pregonando carencias.
No se asombren de nada.
Esto es el pan de cada día.
El Amén es una escalera de luz
que buscan los chicos deseosos de fama efímera y rentable
desnudando su alma si fuere preciso,
perdiendo la dignidad si se lo piden, humillándose si encarta.
Cuando junten los cuatro duros para montar un pub donde
las chiquillas se abran de piernas y los afortunados sean alcurnia,
de nobleza de bambolla y ralea con aire de grandeza,
se impartirá la lección magistral y elitista de la estrategia
inteligente de brincar como un mono.
Vean y disfruten del orgasmo hecho sueño de oropel
con que engañan a los niños tontos y torpes.
¡ATENCIÓN, ATENCIÓN!
Conectamos en directo con la casa:
¡Se ha producido un subidón de audiencia!
Y es que el muchacho musculado se le ha ido la olla
y ha lanzado un aparato conectado a la electricidad al jacuzzi
lleno de agua y espuma de jabón
donde estaban sumergidos varios concursantes del programa.
¡Han quedado totalmente achicharrados!
¡Señoras y señores!
¡Qué buen invento el de la vida en directo!



LO QUE LA VERDAD ESCONDE

A Milicxsa, con cariño.

Si sabemos que la maldad
se vuelve en nuestra contra,
nos da la espalda
y vuelve el malicioso deseo
como un boomerang ciego de sed.
Si sabemos que lo bueno
crece de dicha y el rincón oscuro
es sol
porque la bondad es mañana
de lucidez y de esperanza.
Si sabemos que lo malo
nos destruye y nos hace daño,
si sabemos que lo bueno
es paz, es alegría, es sentimiento,
si encontramos la verdad
en cada suspiro que brota,
si buscamos allí dónde esté.
Hallaremos verdad
en los sueños, que en los cuales,
no creemos.


DESNUDO ES MEJOR

Me crié entre la España Cañí de mi abuelo materno
y la beatería autocomplaciente de mi abuela paterna,
mi padre era trabajador (emigrante andaluz) en una fábrica,
mi madre: Ídem de Ídem; yo:
me eduqué con la televisión todo el día encendida,
mi hermano mayor (imaginario): era una mezcla
entre “El Torete”, Sid Vicious y Espinete,
mi hermano menor (verdadero): es un ejemplo
que me da vergüenza seguir, por aquello de ser menor que yo
y más responsable que yo.
Toda mi infancia ha sido una ficción amplificada.
Una ficción fantasiosa inventada por mí mismo.
Mi empanada mental: [¡Dale caña Torete!
¡Vaca, yo contigo no tengo zuzto!
…Gitanos de piel morena con sus mujeres de seda,
danzan sus cuerpos esbeltos alrededor de una hoguera…]
Veía películas sobre delincuencia juvenil,
mi música era una mezcla de Tony el Gitano
e Iron Maiden, de los Chichos y AC/DC,
de los Chunguitos y Obús, de Camarón y Barón Rojo.
He cometido faltas terribles, he odiado por amor,
pero en realidad he sido un inocentón,
aunque la vida me ha hecho desconfiado,
pero yo, prefiero culpar a la sociedad y a la naturaleza.
Mi madre decía:-Vas con malas compañías-
quizá razón tuviera, pero yo era quien elegía.
(Por si existen dudas:)
Mis padres me dieron buena educación,
colegios de pago, me acompañaron desde párvulos
hasta 8º de E.G.B en el trayecto de casa a la escuela,
y del colegio a casa, y pacientes esperaban en la puerta.
(Siento dolor recordándolo.)
De muy temprano comprendí que los estudios
no eran lo mío. Malas calificaciones.
Comencé a fumar. Las drogas vinieron más tarde.
También vinieron los líos, los juicios, los encierros,
las palizas, las borracheras, la pérdida de amistades,
locura transitoria, y después, enfermedad mental.
Luego, ya mayor, quise enmendarme, como decía mi padre.
Mis compañeros del colegio, unos acabaron abogados,
otros informáticos, otros banqueros,
y yo acabé siendo un pensionista, osease, un parásito,
un mero parásito social, un paria, escoria.
Mis compañeros de fechorías, unos acabaron presos,
otros presos de sí mismos, otros en el cementerio.
Me apunté a un curso de fotografía,
me saqué el carné de conducir, quería enmendarme.
Podría hacerme pasar (por un tiempo fue así)
por un exdelincuente totalmente reinsertado
en una sociedad que marginaba tan sólo escuchándote hablar.
Nadie, si me viera por la calle o hablara conmigo
diría que ahora escribo poemas, veo programas
de televisión sobre literatura, compro y leo
muchos libros; me he metido tanto en mi papel,
en mi papel de poeta, de amante de las letras,
de amante de la poesía, que ahora no sé salir de él.
Me he fabricado un mundo para mí sólo.
Paso los días en mi jaula de oro, en mi urna de cristal.
Sigo haciendo las mismas cosas que de niño,
antes jugaba con coches en miniatura,
ahora juego con las palabras.
Miento mucho, cada vez que escribo miento en algo,
aunque muchas veces digo verdades desnudas.
Ahora no sabría vivir sin la poesía.
Me miro en el espejo y veo a un niño-poeta
que reflexiona acerca de cosas de perdedor-viejo.
Esta dicotomía no es inventada, es una realidad.
Mi vida se rige entre esta dicotomía y entre lo que me invento.
Veo las cicatrices del tiempo y hago inventario
de las cosas ya pasadas y guardo distancia, miedo y recelo.
He vivido demasiado deprisa,
aunque tengo la ilusión de un niño en vísperas de Reyes.
Ese niño al que ahora conozco,
tanto, que quisiera asesinarlo para después echarlo de menos.
La inocencia es peligrosa, es un atentado contra la humanidad.
Hay gente que dice: -me encanta la inocencia-
-qué bonita es la inocencia de los niños-
Hay niños inocentes pero la mayoría de ellos son crueles,
y siendo aún niños, tienen esa impura putrefacción que existe
en el planeta Tierra, en el Mundo, en los Hombres.
En mi adolescencia hice dos descubrimientos:
uno, que en mi infancia la gente me trasmitía falsedad positiva,
y el otro, que en mi adolescencia la gente me trasmitía
falsedad también, aunque en este caso era negativa.
El mundo está tan condicionado y tan sometido
que es falso, más bien parece irreal, irracional, es materia y nada.
Es dos mundos dentro de uno. El de las apariencias individuales
y el de la conciencia colectiva.
Por eso ahora soy dos personas,
soy lo que dejé en el camino y lo que me encontré en él.
He aprendido y también he desaprendido.
La falsedad positiva es sentirte querido, tener amigos, tener amores, tenerlo casi todo,
aunque es una ilusión en el aire que se esfuma,
que se evapora, se difumina, se gasifica,
y cuando se esfuma del todo, entonces es falsedad negativa
y ahí es cuando te sientes solo. Muy solo.
Y entonces te encuentras a ti mismo; eres tú pero lo desconocías
y te cuesta aceptar que tú eres ese,
y esa es la única y verdadera gran verdad.
La gente sólo te quiere en ese momento de inocencia
y falsedad positiva; cuando existe putrefacción
y falsedad negativa, ya no te quieren. No.
Te desechan, te usan y se cansan, se van a otra cosa.
Es sentirse mujer preñada y después abandonada,
es sentirse viejo, usado, manipulado, gastado.
Por eso nadie, o casi nadie, quiere a los viejos,
salvo cuando media el dinero.
Trato de buscar a ese Cecilio siendo aún un niño y decirle:
-Niño, vete a otra cosa, NIÑOOOOOO-
-A OTRA COSA, CARAJOOOOOOOOOO-
Y no me escucha, no me escucha, no me hace caso.



Entre corchetes: fragmentos de las películas
“Los últimos golpes del Torete”, Dir: José A. de la Loma,
y de “Yo, El Vaquilla”, Dir: José A. de la Loma. También
fragmento de canción de Los Chichos, Gitanos de piel morena.

jueves 22 de octubre de 2009

VIDEO DE LA NO-PRESENTACIÓN DE NOCILLA LAB por (Fernández&Fernández) BCN 20-10-2009 parte2










PARTE DOS:




VIDEO DE LA NO-PRESENTACIÓN DE NOCILLA LAB por (Fernández&Fernández) BCN 20-10-2009 parte 1





PARTE UNO:



http://www.youtube.com/watch?v=XerNkTfi0Eo&feature=channel


CRÓNICA DE LA NO-PRESENTACIÓN DE NOCILLA LAB por (Fernández&Fernández) 20-10-2.009 (Barcelona)










CRÓNICA DE LA NO-PRESENTACIÓN
DE NOCILLA LAB por Agustín Fernández Mallo
y por Eloy Fernández Porta
20-10-2.009 (BARCELONA)

Se dirán muchas cosas acerca del libro de Fernández Mallo, se dirán muchas más acerca de presentaciones de libros de autores conocidos, pero sobre la no-presentación del libro de Agustín Fernández Mallo se dirán muchísimas más. Fue una No-presentación con dotes talentosos de Si-presentación. Eloy y Agustín hicieron toda una estupenda miscelánea de textos del propio Agustín, ya fuere, de su libro de poemas “Carne de Píxel” (DVD Ediciones, 2.008) o de la nueva entrega de su proyecto Nocilla, “Nocilla Lab” (Alfaguara, 2.009) y de otros textos de Agustín. Fue una estupenda combinación de escritos totalmente coherente y con mucha metáfora de la cual inspirarse. Había muchas chicas guapas, muchos periodistas, y muchos curiosos. Nevando en la Guinea estuvo allí tomando unas fotos, en las cuales, Agustín siempre estuvo muy colaborador y dado a las circunstancias. Vamos a intentar la manera de ofrecerles un video donde se exhibe parte de la presentación, aunque no ha habido forma de colgarlo en nuestra página de FACEBOOK, intentaremos colgarlo en YOUTUBE para deleite de nuestros seguidores. A Fernández Mallo se le ve muy suelto y muy campechano y amable, por lo que siempre estuvo en perfecta sintonía con el público expectante de esa No-Presentación que tanto dará que hablar en otras partes de España. Sobre Eloy Fernández Porta debo decir que estuvo a la altura como rapsoda cibernético y como amigo fiel a Agustín. No quisiera eludir el merecido interés que tenían los videos expuestos en la pantalla gigante de la sala de conferencias. Eran videos de partes de películas tan famosas como TAXI-DRIVER y otras más, aunque también se utilizaron fragmentos de documentales y de video-juegos. Fue todo un acto postmodernista tardío que dejó estupefactos a muchos de los que asistieron al evento, aunque contabilizamos dos escapadas del acto, no sabemos si por aburrimiento o por que el acto en sí les era indiferente. Junto a nosotros vimos la presencia de una ancianita que disfrutaba de la No-Presentación con un interés que llamó nuestra atención en pos de no eludir un comentario sobre ella en esta crónica. Sobre el libro Nocilla-Lab ya hablaremos en diferentes entregas. Por lo que a nosotros se refiere, estamos encantados con esta nueva forma de narrar.

martes 29 de septiembre de 2009

36º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA NEVANDO EN LA GUINEA



36º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA
NEVANDO EN LA GUINEA

NºXXXVI 30-09-2.009

EDITORIAL XXXVI
La sociedad del espectáculo

Se dirime estos días la cuestión de la sede de los Juegos Olímpicos del 2016, que en España ha despertado un interés inmenso por ser Madrid candidata a albergar los mismos. Los Juegos Olímpicos son la expresión más clara y evidente de un modo de entender en general la actividad social más lúdica, el ocio, la cultura en su expresión más amplia. El deporte ha dejado de ser una actividad personal o social de práctica y goce para devenir un espectáculo y, en definitiva, un negocio en el que participan los grandes grupos especulativos a través de una promoción que va más allá de lo meramente publicitario para convertirse en una pura y dura inversión. Se trata de la sociedad del espectáculo.

Pero no es sólo el deporte el único ámbito en el que se da dicho fenómeno, se extrapola a toda la actividad social, se inmiscuye en el ocio que se ha convertido en las sociedades de capitalismo globalizado en un negocio más. El turismo de masas es otro ejemplo de ello, tal como lo expusimos en el editorial de hace dos meses. También afecta a ámbitos culturales como la literatura. El Hay Festival, que tiene como una de sus sedes la ciudad castellana de Segovia, posee no pocas de las característica que criticamos, la de ser un espectáculo más, aun cuando pueda haber el interés de escuchar a escritores celebrados.

Guy Debord comenzaba su ensayo «La Sociedad del Espectáculo» con la siguiente afirmación: «Toda la vida de las sociedades en las que dominan las condiciones modernas de producción se presenta como una inmensa acumulación de espectáculos. Todo lo que era vivido directamente se aparta en una representación». De este modo, lo que se convierte en espectáculo, sea el deporte, sea la literatura, sea cualquier otra actividad, deja de ser algo propio para convertirse en algo ajeno, deja de vivirse para contemplarse, dejamos de ser agentes activos de la vida para ser meros espectadores pasivos. Millones de personas en el mundo contemplan y admiran a deportistas sin que ni siquiera se planteen aquellos practicar el deporte por el se les conoce y admira. Los periódicos acogen las declaraciones de los escritores que participan en los grandes festivales literarios, convirtiéndoles a ellos, no a sus obras, en el eje principal de la literatura.

Nos preguntamos si este modelo es inevitable o si existe otras posibilidades de vivir sin ser espectadores pasivos, si realmente no cabe alternativa a esta sociedad del espectáculo y sólo existe un único modelo posible, tal como ocurre con el sistema ferroviario, donde se da prioridad de un modo, nos dicen, inevitable mediante una falaz idealización del progreso a los espectaculares trenes de alta velocidad y se cierran líneas de cercanías. Quizá la crisis generalizada que padecemos sea un buen momento para cuestionar un sinfín de pretendidas evidencias que nos parecen verdades absolutas y que no lo son tanto.

Rafael Cansinos Assens en «La Novela de un Literato» o Antonio Díaz-Cañabete en «Historia de una Tertulia» nos muestran que hay otro modo de vivir la literatura, el arte, lo lúdico, la vida en definitiva, que no es la mera participación como espectadores, sino como protagonistas. Cuando leemos un libro, vemos una película, contemplamos un cuadro, asistimos a un juego, escuchamos música no somos sólo agentes pasivos que recibimos un contenido, formamos parte de una red y participamos en una relación que ha de satisfacernos a todas las partes.

Nos declaramos abiertamente en contra de una sociedad que nos quiere sujetos pasivos. Defendemos en todos los ámbitos de la vida, el político, el lúdico, el cultural, una participación activa del individuo para mayor satisfacción de su existencia individual y social. No nos importa tanto la velocidad del tren, es más, si su alta velocidad nos impide ver el paisaje, preferimos que vaya más lento y que nos permita además bajarnos en estaciones más humildes pero sin duda más interesantes.


CONSEJO PRÁCTICO

¿Qué tal? ¿y sí te olvidas de todo
y floreces de entre las magnolias?
Que los gladiolos se están durmiendo
perdidos entre salitre y el papel empapado.
Y si no te espantas ni te sorprendes
estarás huyendo cautiva de mi asesinato.
Vuela tal abeja… renace pulpa del vino.
No dividas lo uno solo, cuerno de caracol,
no asustes ni al abejorro ni al ruiseñor.
Regresa a tu gozosa y fría pared.
Encuentra aquello que es tuyo.
Desmadeja tu oportunidad.

Por Cecilio Olivero Muñoz


Nadie me espera los domingos


Tengo que tomar una decisión, lo sé, una decisión firme. No puedo seguir así. Pero se me hace cuesta arriba en esta situación decidir nada. No me refiero sólo a las condiciones materiales, a mi salario que apenas me da para mucho, a la pobreza en la que vivo, sino a todo en general, a la vida, a mi cotidianidad, a lo que hago y no hago a lo largo del día, a la falta de expectativas. Siento sobre todo que no puedo contar con muchas posibilidades. Estoy fichado, en la lista negra, deportado a una ciudad hostil, sin recursos, no conozco a nadie y en nadie puedo tampoco confiar. La guerra ha terminado, al menos la guerra manifiesta, pero sigue un enfrentamiento impalpable pero real, una subordinación íntima y violenta que se te mete dentro de ti por todos los poros, hasta en el alma, y que duele como un mazazo. Formo parte de los vencidos, de los vencidos que se han quedado en un territorio adverso en el que el miedo se ha impuesto y se ha generalizado. Sé que podría estar peor, encarcelado, por ejemplo, o en un campo de prisioneros, como muchos de mis antiguos compañeros, pero no tienen nada contra mí, apenas fui un militante de segunda fila, y se han limitado a permitir que me quedara en una ciudad mediana y que trabajara en una fábrica, vigilado y con un sueldo que apenas me da para sobrevivir. Llevo aquí casi un año. No imaginé al principio que pudiera aguantar tanto. He aguantado. Sin duda aguantaré más tiempo. Aunque no estoy seguro de esto. A veces me acuesto desesperado, sólo el cansancio me permite caer profundamente dormido, a la mañana siguiente albergo al despertar algo de esperanza, como si el sueño me reparara mi interior y sacara toda la angustia de unas horas antes, pero cuando anochece vuelvo a desfallecer. Quisiera mantener la cordura, la esperanza. Pero no puedo. Físicamente no puedo. He asumido que soy un derrotado y lo he trasladado a todas las esferas de mi vida, a las más íntimas, a cada ámbito de mi propia realidad. El resultado es que se me cae el mundo encima. He aguantado un año así, día tras día, pero no estoy seguro de que pueda soportar así muchos más días. Contemplo el calendario colgado en la cocina de mi casa. Hoy es domingo. Febrero. Año mil novecientos cuarenta y uno. En Mayo hará un año que estoy en esta ciudad. Recuerdo que hablé con el funcionario de turno. Me miró un instante, hojeó el informe sobre mí. Que sepa, me dijo, que no le consideramos un enemigo, veo que no se le acusa de nada grave, sentí alivio, temía las torturas, el dolor de los golpes, la oscuridad de una mazmorra, la incertidumbre de si viviría o me matarían. El funcionario continuó hablándome, se dirigía a mí de un modo mecánico, frío. Me dejó ir. Una vez al mes he de presentarme en la comisaría. De tanto en tanto dos policías se me presentan en casa, siempre los mismos. No son desagradables, aunque tampoco amables. Hacen su trabajo. Miran lo que hay en casa. Al principio, el primer y el segundo mes, formularon preguntas, registraron los armarios, mis papeles, los libros. Al tercer mes relajaron su control. El cuarto mes no se presentaron. Volvieron el quinto y tardaron en regresar. Realmente no me consideran un peligro ni anidan, creo, un evidente deseo de venganza contra mí. Es un mero trámite su visita, aunque no quieren tampoco dejar cabos sueltos, han de hacernos saber que la victoria es suya y que nosotros, todos, somos los derrotados. Me preguntan si alguien me visita, alguien de fuera, entiendo. Les respondo que no. Tampoco me visita nadie de la ciudad. Apenas mantengo mucho contacto con la gente. Hablo con algunos compañeros de trabajo siempre en la fábrica, alguna conversación banal durante la media hora de descanso, por lo demás no quiero contarles muchas cosas de mi vida, sobre todo del pasado. Nunca los veo fuera del centro industrial. Desde hace cuatro meses frecuento la biblioteca. Saco libros a menudo, siempre me gustó leer, literatura, poesía, la ficción me ayuda además a huir de lo real, a refugiarme, y de tanto en tanto, cuando consigo ahorrar algo de dinero, no muchas veces, los compro en una librería cercana a mi casa. Hablo con la bibliotecaria y con el librero, siempre de libros. No se suele hablar mucho de literatura en estos tiempos, me dice el librero agradecido de mis escasas pero intensas visitas. Noto que se siente a gusto. Igual que la bibliotecaria. Me recibe siempre con una amplia sonrisa y se muestra atenta, resuelta a conversar. Es agradable. Me gusta. En otras circunstancias me hubiera atrevido a ir más allá, a flirtear, a lograr una cita fuera de la gélida biblioteca, pero dadas mis circunstancias prefiero que mis visitas se limiten a mi necesidad de proveerme de libros y a mantener una conversación que me ayude a sobreponer mi soledad. Claro que en ocasiones fantaseo, me imagino viviendo de un modo diferente. Me veo de otro modo, con una mujer, relacionado sin miedo con otras personas. Quizá algún día, no lo sé. De momento sólo pienso en marchar, huir de la ciudad y del país. No estoy tan lejos de la frontera. Si marchara un domingo, no levantaría sospechas. Nadie me espera los domingos, nadie me echaría en falta, dispondría de tiempo para escapar. Es cuestión de tomar la decisión. De tener valor para ello. Sé que no puedo seguir así. Sé que debo decidirme.


Juan A. Herrero Díez

EL ALMA DE TODOS LOS ALELUYAS

Porque debes desconfiar del optimista
hallarás la virtud del que no ve,
los burdeles están repletos de piedad
y en la alegría se esconde tu verdad más negra.
A veces te quieres comer el mundo
y no puedes ni con el primer bocado,
otras quieres conquistarlo
pero, ¿quién conquista a quién?
A veces te levantas sin ánimo
y al caminar resplandece una mañana,
los colores son siete caminos,
la felicidad desemboca en ti.
A veces tú eres sonrisa, orgasmo de oruga,
plateado diente del misterio,
frecuencia de alfileres te invaden
con luz de carne y curiosa intriga.
Otras veces eres barranco ennegrecido,
tristeza y paludismo,
desacato medio ciego,
una rosa obscena, beso gris del desprecio,
recreo lluvioso, tarde redonda,
a veces lo entregas entre lo increíble,
y otras lo hieres entre la esperanza.
Otras lo recibes por sorpresa, sin anunciarlo
y otras lo despides antes de que diga Adiós.
Unas veces quisieras ser agua de pozo
y otras te cincelarías en los ojos
una verdad que levante el viento.
Mientras la playa solitaria
te recuerda toda su razón de piedra
a ese amor de profecía sorda y ceguera finita;
mientras que el desmayo de una aurora
surge de entre los adoquines de esponja;
como cuando la vida con sus torpes alarmas
de fuego y de sangre
finge descarada un siempre-nunca destilado saber
entre aquellos nerviosos suspiros de barro
sin un mañana pero con un rojizo ayer.
Lo que se ignora es un jamás-casi nada
con un siempre-nunca con ojos de niño
y ser dos es el antídoto más asombroso
para tanto veneno tan sutilmente compartido.


Por Cecilio Olivero Muñoz



ORIGINAL ESPEJO DE MIXTURA

Intrínsecos reflejos forjadores de la esencia
de la cubanía, de su ambarino perfume,
primigenios trazos de caudalosas vertientes
que han ido colmando de bellas metáforas
magníficos espejos de paciencia y grandeza,
desde aquel original e histórico entonces
hermoso natalicio de las letras por Silvestre
se inició la indeleble fascinación mágica
que ha ido enriqueciendo de fructíferas raíces
la tierra más fermosa de sabrosa mixtura
esencial germen de la nobleza de Cuba,
de cuatrocientos años de memorables voces.

Por Francisco Jesús Muñoz Soler

AMADO STORNI (Jaime Fernández)


AUN ESPERO TU LLAMADA


QUISE enviarte un mensaje de Amor

para ver si de Amor te conquistaba,

y mientras pensaba en ti te dejaba

mi voz grabada en el contestador.


“Deje, después de oir la melodía,

su nombre y el porqué de su llamada.

Si me interesa y estoy desocupada

le llamaré. Que usted pase un buen día”.


Y escuchando tu voz yo me creí

que el Amor no es un sueño inalcanzable,

que eres el don que mi Vida reclama.


Aún sigo esperando que en el cable

viaje tu voz y llegue hasta mí

aunque creas que es a otro a quién le llamas.




GRANADA


ESPERABA en el andén

a que el tren que se llevaba

nuestros sueños a Madrid

se pusiera al fin en marcha.

¡Que triste queda Granada!.



Puntual como la muerte,

madrugador como el alba,

a las mismas doce el tren

se despide de Granada.

¡Que sola queda Granada!.



Ecos de voces infectas

de nostálgica nostalgia

tantas bocas despidiéndose

a través de las ventanas.

¡Que muda queda Granada!.



Atrás quedaron senderos,

el rocío entre las ramas,

el almendro siempre en flor

y la luna sobre el agua.

¡Que lejos queda Granada!.



SE ME NUBLAN


¿QUIÉN me roba la ilusión?

La Pasión.


¿Quién me deja malherido?

El Olvido.


¿Quién me empuja a la locura?

La Hermosura.


Y es el Amor quien procura

enseñarme lo prohibido

y me nublan los sentidos

Pasión, Olvido, Hermosura.

Por AMADO STORNI (Jaime Fernández)

LIBERTAD PARA LA ESTRELLA DE CUBA

“Que si un pueblo su dura cadena
No se atreve a romper con sus manos,
Bien le es fácil mudar de tiranos,
Pero nunca ser libre podrá”
.
JOSÉ MARÍA HEREDIA

Libertad para la estrella de Cuba
manantial de fulgores del trópico
opacados por iberos y tiranos,
en azules de ceibas y palmas
surcos de insumisas ánimas
y errantes próceres desterrados
perversión de ilustrados hacendados,
edén de oprimida hermosura
donde florece infausta semilla
entre fragancias de cañas y cedros
hado de terrible desespero
del fulgente resplandor que ilumina
coronadas ondas que se esparcidas
mecen las arterias de la simiente
que romperá las cadenas silentes
y liberará la estrella de Cuba.

Por Francisco Jesús Muñoz Soler


Cecilio Olivero Muñoz
“Seis poemas nobles”

QUIERO

Quiero el primer rayo de luz
para la pena más negra y ahogada,
para estar bien cuando la alegría es ligera
como el pétalo redondo de una flor,
como cuando mis paquetes de tabaco
tienen una dulce barriga en opulencia,
como cuando los adverbios y los adjetivos
son como la arcilla y se unen al verbo.


EN LOS RECITALES

Huyo de la solemnidad cursi
de un recital entre la burguesía tonta,
que sueñan los provincianos de casa triste
buscando hembra de tenedor de plata.
Me mezclo entre la escoria y la sombra
de los cuerpos que huelen a sudor literario
y ellos se mezclan con la canción eterna
de los seres que persiguen la aventura.
La poesía es horrenda entre los ricos,
porque la poesía se masca
con los dientes podridos
y se reparten su pan divino los dueños
del sueño imposible.


SOBRE LA POESÍA
ENTRE LA PLEBE

¿Ves como se ríen
de la poesía más noble?
La toman muy poco en serio,
la deforman, la escupen,
la marginan, la hacen replicarles.
Debo ser guardián del mito.
¿Por qué la plebe respeta tanto
al necio, al zafio, al grosero?
Será que teme al golpe
más que al aliento que la sostiene.
Se ríen de la poesía
y yo de ellos lastima siento.


LA SOLEDAD DE CERCA

Ahora que todos ya se fueron,
ahora que no hay fantasmas
que me cuenten la única verdad.
Vivo tan solo como Juan Preciado
buscando un no sé qué
en la abandonada ciudad de Comala.
No hay nadie más solo que yo,
porque esa es la verdad auténtica
que andaba yo buscando.



POR APARTARSE
QUE NO QUEDE

Me aparto del satén de las banderas,
de la pólvora negra del escándalo,
de la patraña necia de los cantineros
que merodean el nivel de los vasos,
de aquellos que hacen mucho ruido
dando portazos y golpeando mesas.



EL SUSPIRO

Dios otorgó al hombre
el remedio natural del suspiro
para ayudarlo a ser fuerte
y para evadirlo del plomizo
tedio.

Por Cecilio Olivero Muñoz
“Seis poemas nobles”

viernes 4 de septiembre de 2009

35º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA NEVANDO EN LA GUINEA



35º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA
NEVANDO EN LA GUINEA
NºXXXV 04-09-2009


EDITORIAL XXXV
Pablo Antoñana


El pasado 14 de Agosto moría el escritor navarro Pablo Antoñana. La literatura posee un sinfín de autores que, sin haber logrado el renombre de la primera fila, conceden a sus lectores la posibilidad de una obra sublime, el trabajo de un artesano que con palabras y frases va componiendo sus relatos, sus poemas, y que al final es lo que vale. Quizá también, en el otro lado, la buena labor del lector interesado, en el buen sentido del adjetivo, el de un lector que sabe que la buena literatura también se halla entre libros poco o nada citados y acumulados en las estanterías de bibliotecas y librerías, es la de buscar esos libros, a esos autores, que son joyas, sin importar que salgan en los hits-parades de las mejores obras publicadas o en la de los mejores escritores proclamados por los medios de comunicación, por las editoriales o por las empresas de marketing y publicidad. Un lector atento ha de tener la suficiente paciencia como para escarbar entre tanto libro publicado -publicitado- y además de poder atender, por qué no, a los cantos de sirena de algunos libros ungidos de popularidad, debe saber que hay todo un mar de obras que merecen su atención, sin importar que lugar ocupan en la lista de ventas, y cuyo descubrimiento producirá sin duda una enorme satisfacción.

Sin duda quien se acerque a Pablo Antoñana, que además de escritor ha publicado numerosas colaboraciones principalmente en la prensa vasconavarra, no se sentirá defraudado. Autor de relatos cortos, de novelas como «La cuerda rota», «No estamos solos» o «El tiempo no está con nosotros», entre otras, y de crónicas, su labor era la de ese artesano antes mencionado que componía una obra sensible a la realidad, que mostraba su atención por lo más cercano como parte de ese puzzle que es el mundo. Conocedor del carlismo, tan importante en Navarra, y miembro de la Sociedad de Estudios Vascos, Eusko Ikaskuntza, era también un hombre crítico y preocupado por la vida humana tanto en su faceta individual como colectiva. Sus obras así lo reflejan y sus crónicas y artículos son buena muestra de su aproximación, siempre crítica y rabiosa, en el sentido de los antiguos «enragés», que procuraban verlo todo desde su raíz, y que reaccionan ante una realidad a menudo poco gratificante.

Somos conscientes de que un obituario no es el mejor modo, quizá tampoco el mejor momento, de hablar de un escritor, entre otros motivos porque uno tiene que hablar siempre bien del homenajeado y porque se cae siempre en tópicos y en temas recurrentes que suenan a falso. Pero al mismo tiempo necesitamos invitar a aquellos amantes de las letras a que conozcan a un autor, en este caso a este escritor de Viana que sin duda les proporcionará no poca satisfacción.

Invitamos por ello a que busquen sus libros, a que descubran a este escritor si no lo conocen y se metan en el mundo de Pablo Antoñana, que se dejen conducir y seducir por las tierras de ese mítico Yoar que les dejará sin duda un buen sabor de boca.

UNA DE CAL Y OTRA DE ARENA

LO TENGO CASI TODO


Me voy a mi casa
Allí tengo mi güisqui
Tengo mis naipes
Tengo mi tabaco
Tengo mi cama
Tengo mi ordenador
Y tengo la calma.
Me voy a mi casa
Óyelo bien
Me voy a mi casa
Allí tengo mi radio
Tengo mi mini-bar
Tengo mis discos
Tengo mi nevera
Tengo mi pechuga braseada
Y tengo mi sueño.
Me voy a mi casa
Te lo repito (Por si no lo has oído)
Me voy a mi casa
Allí tengo mi almohada
Tengo mi televisor de catorce pulgadas
Tengo mi váter
Tengo mis libros
Tengo mi guaco inca
Y tengo mi corazón.
Me voy a mi casa
Ya lo sabes (Allí lo tengo todo)



TENER, NO TENGO CASI NADA

En mi casa tengo:
Una mujer sonriente
Un deseo que escapa
Una muerte que entristece
Un dolor a media noche
Y no tengo nada de nada.
Interprétalo como quieras.
En mi casa tengo:
Un garrote y un fantasma
Un ruego en la disputa
Un grito insultante
La fiebre del martes
Y ¿Tengo la felicidad?
Quizá, ¿tú me puedas contestar?
En mi casa tengo:
Un balcón abierto
Un suspiro amargo
Un tiritar de cascabeles
Un rezo de sobremesa
Y poca es mi salud.
¿Se tiene algo en la vida?
En mi casa tengo:
Mil ilusiones alegres
Doce roces que se hielan
Veintiséis lapiceros despuntados
Una noche de ensueño
Y un despertar loco.
No se tiene lo que se compra
Se tiene lo que se paga y se sufre.


Por Cecilio Olivero Muñoz




Adrenalina


De nuevo se montó un buen barullo. Habían colocado un par de coches cruzados en medio de la calzada junto a algunos objetos dispersos y el grupo de jóvenes -se notaba que eran jóvenes, aun cuando llevasen las caras tapadas con pañuelos y pasamontañas, pero se movían con ímpetu- esperaba a un lado de la barricada a que los policías, al otro lado, en medio de la plaza y al inicio de la misma calle, armados con sus escopetas de balas de goma y uniformados con un marcado y desafiante estilo pseudogaláctico, no parecían humanos, se decidieran a cargar. Yo esperaba justo en medio, replegado en un portal frente a los coches, bajo las miradas que denotaban a todas luces no pocas sospechas del grupo de jóvenes, qué hace ese tipo hay parado, se preguntarían sin duda en algún momento, y, al otro lado, las miradas de recelo de los policías que pensarían sin duda que yo debía de ser algún tipo de informante o capo de los manifestantes, el que ordenase los pasos a seguir, el momento en que las piedras debieran lanzarse con fuerza, el que guardase quizá los cócteles molotov o vete tú a saber qué. Mi presencia allí, por el contrario, resultaba a todas luces mucho más sencilla, nada política ni estratégica: vivía justo en la plaza ocupada por los policías. Cómo llegar a casa, me pregunté, si los policías formaban una barrera y en cualquier momento se lanzarían a la carrera, porra en ristre y a balazos, contra todo bicho viviente que se moviera en aquella calle, además a todas luces no dejaban pasar a nadie, por tanto lo prudente era esperar en un rincón seguro a que pasara el tiempo y se reestableciese el orden, la calma o lo que sea eso que existe en ausencia de conflictos evidentes, esto es, los jóvenes se cansaran de esperar después de haber lanzado gritos, proclamas e insultos contra los guardianes de la ley o éstos recibieran la orden de marchar o de cargar, dando fin a la tensión mediante la dispersión de una de las partes.
No obstante, hallarme atrapado entre dos fuegos no era algo que me desagradara del todo. La verdad es que nunca había temido situaciones de ese tipo, había vivido en ciudades muy conflictivas en épocas poco pacíficas y había formado parte en su momento de piquetes y bandas de sabotaje, así que se me había ido el miedo, aunque a mi edad y por mi dosis acumulada de escepticismo ya no conservaba la más mínima emoción por esos conflictos callejeros. Quizá subiera la adrenalina, recordara mi juventud, sintiera la emoción de la lucha, cierto sentido de la vida que me había guiado años atrás, no muchos, a decir verdad, pero lo cierto es que contemplaba aquellos incidentes como quien ve llover. Por otro lado, los conflictos modernos los veía no sin distancia. Tal vez con esa prevención de quien se hace mayor y sospecha que el mundo no cambia con facilidad. En el fondo, me parece que no entendía ya los conflictos que me rodeaban ni comprendía las reivindicaciones que se proclamaban, en mi época, pensé -y noté un temblor al pensar en términos de mi época, como algo pasado ya, imponiéndoseme una clasificación de la vida y de las personas por edades y no estar yo en la idealizada (en exceso) juventud-, las cosas eran más sencillas o estaban más claras, al menos me lo parecía.
También me empezó a molestar la calma tensa en que todo se mantenía, los jóvenes cuchicheaban entre sí, pegaban saltitos, miraban al otro lado de la barrera que formaban los coches, a veces se oía un insulto, alguna proclama que soltaba sin duda el joven más consciente del sentido de la lucha y que apenas era seguida por los demás, como si a la mayoría les importase bien poco la razón que había motivado aquel choque y se dejaran llevar por el choque en sí, por esa adrenalina que la violencia crea. Ya que no tenía más remedio que quedarme allí a la espera, me gustaría algo más de movimiento, consideré. Comenzaba a aburrirme y con el aburrimiento perdía el interés con lo que me rodeaba, empecé a no fijarme en los detalles -la actitud de los jóvenes, el movimiento de sus ojos que se destacaban por el tapado de sus caras, el lejano cuchicheo de sus voces, que apenas llegaban hasta mí, la actitud disciplinada de inmovilidad de los policías frente a sus oponentes-, a pensar en mis cosas, a todas luces sin importancia, qué iba a hacer a la mañana siguiente, las llamadas que debía realizar, alguna compra pendiente o alguna conversación anodina que, preveía, iba a tener aquel mismo día. En definitiva la vida más cotidiana y que de repente se volvió la más importante, por importantes que fueran los motivos de aquella batalla cuyo final parecía relegado in aeternum.
El tiempo se ha detenido, me dije de pronto y me entró no poca zozobra ante la perspectiva de quedarme allí una, dos o tres horas más, y tal vez lo que debiera hacer era ponerme a andar hacia la plaza, es decir, hacia la hilera de policías, y decirle al agente que me tocase de frente cuando llegase a la esquina que yo vivía allí detrás, detrás de él, se entiende, apuntaría al otro lado, justo enfrente, y el policía seguramente me dejaría pasar y entonces el problema quedaría arreglado, yo seguiría mi camino y dejaría atrás a la alegre muchachada con sus heroicos momentos de enfrentamiento callejero. Pero seguro que en cuando saliese del portal comenzarían de verdad los jaleos y acabaría apaleado por los antidisturbios o recibiese alguna pedrada escapada de alguna mano o lanzada contra mí por la seguridad de su lanzador, aunque seguridad basada en una idea errónea de que yo era un secreta sin ningún sentido de la discreción.
Así que lo mejor era esperar. Me quedé allí, sin saber muy bien si estaba obedeciendo a cierta curiosidad por saber cómo terminaba todo aquello o era la consecuencia debida a un repentino miedo que traslucía con toda su evidencia que el tiempo pasaba por mí y dejaba su huella inequívoca consistente en no poca aprensión por mi propia seguridad, a todas luces dominada por las dudas y el paso de los años.


Juan A. Herrero Díez



LA MENTIRA DEL MUNDO

¡Qué bien sabéis disimular la rabia!
Disimuláis muy bien el resquemor
Disimuláis vuestra gárgara zafia
Enseñar el plumero es vuestro temor.

La pureza la hacéis una gran falacia
Y vuestro odio lo hacéis puro amor,
Vuestra hipocresía es pura suspicacia
Y si os pica el culo bajáis el telón.

Vuestro garrote vil es vil perspicacia
Y vuestro sufrimiento un buen filón
Vuestro oportunismo es sutil eficacia

Y lo usáis como escudo de santurrón.
Vuestra falsa modestia es acrobacia
Y vuestra impertinencia es mi escozor.

Por Cecilio Olivero Muñoz


A MI PALOMA BROMISTA

Ponte a mirar pollas en Internet
Moja tus ganas llenando la andorga
Sabes que tu placer se te otorga
Descorchando botellas de Freixenet.

Llámame marica si se te antoja
Vas tan de lista y otras de tonta…
Sácale al maíz, so zura, la coronta
Hazme reír haciéndote la coja.

Masca gomas del pollo si te chocas
Junta chicles con masca hojas de coca
Ves que mi alma rebota tus pelotas.

Vístete de largo en pleno verano
Ponte manta con calor toledano
Tú vas de larga con la falda corta.

Por Cecilio Olivero Muñoz


AL CUENTO DE NUNCA ACABAR

No me importa si eres de Astorga
O del trozo de Londres (Gibraltar)
O de la Puebla o de Galapagar
O si eres carroña o eres gorga.

Me importa que te amilanes
Por cosas que pongo punto en boca
Aunque mi corazón como la roca
Finge tener complejos de charlatanes.

Te juro y perjuro sin obviedades
Rompiendo luces en dos mitades
A todo ser sencillo dejo maltrecho.

Y por el dolor de mis soledades
Siembro alegrías y no huracanes
Y otra vez complejo de berberecho.


Por Cecilio Olivero Muñoz



A LOS SERES ANODINOS

No seas tu merluzo ni tan boquerón
No seas santo santito o santurrón
No seas manso mansito o mansurrón
No seas chapas chapero o chaperón.

Puedes ser mar y marica o maricón
O sé lo que tu creas que es mejor
Como si osas pintarte de bermejor
Mejor marica-pica que borricón.

Pero no seas de veras tan anodino
Plántale cara a tu cruel destino
Y ve seguro al subir los bordillos.

Algunos se casan con un postizo
Y tú aunque seas tacaño o gastizo
Pasa de la fanfarria de los chiquillos.

Por Cecilio Olivero Muñoz

domingo 2 de agosto de 2009

34º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA NEVANDO EN LA GUINEA



34º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA
NEVANDO EN LA GUINEA
NºXXXIV 02-08-2.009

Número dedicado a todos los participantes de todos los números de la revista literaria Nevando en la Guinea.
(Con motivo del primer aniversario de la revista).

EDITORIAL XXXIV
Vacaciones y turismos en la aldea global


Para una parte del mundo Agosto se asocia a las vacaciones. Está bien. Las vacaciones han sido y son una conquista obrera que dignifica el trabajo, permite sosiego, cambiar por unos días el mundo que nos rodea y estabilizar la existencia personal, no siempre grata. Nada más lejos de nuestra intención que criticar esta costumbre social tan sana, mucho menos en un momento de crisis global que aprovechan las diversas patronales de todo el mundo para recortar derechos tan duramente conseguidos.

Sin embargo, en esta mercantilización de la vida cotidiana que impone el capitalismo moderno el ocio se ha convertido en un negocio. En un negocio, además, simplificador, que potencia una diversión superficial, rápida, vacua. Se ha vuelto incluso un tema recurrente, una imagen tópico, la de la pretendida y pretenciosa clase media enseñando hasta la saciedad las fotos de sus viajes por el mundo, lo que le permite alardear de hasta que punto la economía le va bien (o le iba bien), se ve claro su pretensión de imitar modelos sociales preestablecidos y el deseo de despertar de paso la envidia de amigos, vecinos y parientes. No es que estemos contra que la gente viaje: como afirmaba Baroja, viajar nos vacuna contra el nacionalismo y la estrechez de miras. El problema estriba en que el mundo se va pareciendo estrepitosamente a un gran mercadillo, un parque temático gigantesco para que se consuma inconscientemente y nos quedemos con meros tópicos de otros pueblos y lugares -los saltarines masais, los camellos sonrientes del desierto, los multicolores indígenas amerindios-, o sea, para que volvamos a la cotidianidad del trabajo con una sensación de “haber hecho mundo”.

Pero el mundo no es una mercancía. O al menos no deberíamos considerarlo como tal. La cultura nos debe servir para darle la vuelta a las cosas e intentar mirar la realidad de otro modo. En primer lugar, con curiosidad. Y después sin tópicos ni ideas preconcebidas. En este sentido, la literatura de viajes que vivió un esplendor sin igual a finales de la Edad Media y el Renacimiento nos muestra una visión sin duda ejemplificadota de cómo aprender a mirar la naturaleza y, sobre todo, a los demás, al otro. La literatura portuguesa es un ejemplo de ello, nos ofrece todo esa maravillosa saga del descubrimiento ajeno de viajeros que veían otros lugares por primera vez, sin tener una idea previa, y desarrolló lo que se llamó literatura de cordel que reúne las crónicas de sus cronistas que llegaban por primera vez a otros rincones del planeta y aprendieron que el mundo no es como se lo habían explicado. Fue un aprendizaje que duró años.

Algo así necesitamos hoy. Nos creemos que lo hemos visto todo, y en cierto modo es verdad que los medios de comunicación nos dan cierta idea de que todo está ya visto, pero faltan los detalles, y sin duda los detalles son lo más importante. Hay que empezar a mirar la realidad con otros ojos. Tal vez así quienes puedan disfrutar de las vacaciones, que siguen siendo en estos tiempos modernos una minoría, podrán acercarse a su cotidianidad con una actitud renovada. Esto es, con una cultura más desarrollada y sin duda más satisfactoria.









A LOS ASESINOS ETARRAS

Para conseguirla hay que merecerla,
aplicaros la ley del gota a gota.
La patria nadie quiere perderla
Y vosotros la dejáis medio rota.

Poned a mi juventud varicela,
Mojaros las ideas con coca-cola,
Luchad por vuestra parcela
Y para matarnos hacéis cola.

No llaméis para comer mortadela
No nos invitéis a la Ikastola
pero si llamad a pedir la pela.

No llamadnos para la gran perola
No hagáis ruido con la papela,
Otro muerto y hacéis carambola.

Por Cecilio Olivero Muñoz


El boxeador


El incidente fue rápido y casi nadie, salvo los implicados, y quizá ni ellos mismos, supo muy bien la razón del mismo. Un hombre se puso a gritar. Era difícil entenderlo, no sólo porque hablaba una mezcla de árabe, francés e italiano, sino sobre todo porque no había aquello que los especialistas llamarían un discurso elaborado, más bien soltaba palabras inconexas, decía frases que dejaba a medias y rezongaba sonidos que procuraban ser insultos y ante los que el mesero, un paquistaní que llevaba años trabajando en el bar y al que todos conocíamos y sabíamos de su infinita paciencia, mostraba la más absoluta indiferencia. Fue Pedro, el dueño, quien salió al fin envalentonado y le dijo al susodicho que se fuera de una vez, a gritos se lo ordenó, que nos dejara en paz, añadió con un más que evidente mal tono que acompañaba de forma ineludible con el taco, o sucesión de tacos más bien, correspondiente al que ya estábamos bastante acostumbrados en aquel barrio por ser hábito del patrón y de muchísimos vecinos acompañar con los mismos cualquier conversación que se entablara, cualquiera que fuese el tono.
El hombre se fue no sin parar su retahíla de palabras violentas, incomprensibles, amenazantes. Su actitud, por el contrario, no pudo ser más dócil, no hizo falta más actuación de Pedro, que se quedó quieto en su sitio, junto a la barra, con los brazos cruzados y mirando fijo al hombre que chillaba y al que parecía horadar con su mirada amenazante y sin más instrumento de defensa que ésta ante una posible reacción, sin duda por muchos esperada, del bravucón que una pose no menos hosca y pendenciera que la que el anterior mostraba. Salió éste con pendenciero griterío pero con la cabeza gacha del local.
Cuando hubo desaparecido de nuestro campo de visión, Ahmed me dijo que aquel tipo había sido nada menos que campeón de boxeo en Argelia dos años seguidos. No pude menos que sorprenderme un poco.
- Y cómo es que ha acabado aquí. -pregunté.
- Los años del integrismo no fueron buenos para nadie, entre ellos para los boxeadores, se les veía como diablos vendidos al enemigo.
Miré a la calle y vi gente que cruzaba frente a la puerta. El mundo ignoraba aquel incidente, del mismo modo que todos los parroquianos del bar habíamos retomado nuestras comidas. Nadie se acordaría ya del hombre en aquel barrio en el que los incidentes y la vida se sucedían sin parar.
- Tampoco se le ve muy centrado. -comenté.
- No, en su caso además se le conocían ya entonces las borracheras -me dijo-, la mala vida, como suele ser habitual por otro lado, hasta es incluso un tópico, ya sabes, procedía de una familia humilde y el éxito se le subió a la cabeza de un modo brutal.
Me vino a la cabeza la película de Ricky Ricardo protagonizada por Paul Newman. Claro que a la inversa. Este hombre había acabado siendo uno de esos marginales que vemos en las ciudades grandes hablando solo por las calles y sin nada que hacer. Seguramente le habrían detenido más de una vez. Varias, me confirmó Ahmed, que parecía bastante enterado de la vida de su compatriota. Durante años ha entrado y salido con frecuencia de las comisarías, siempre por incidentes o pequeños hurtos en los supermercados, me informó. A saber lo que habrá hecho sin que nadie quisiera enterarse, añadió mi amigo, su aspecto da aún bastante miedo, tú lo has visto, es enorme, y claro, no invita a meterse con él ni a chivarse de lo que pueda haber hecho.
Aquella noche pensé en aquel hombre. Se hallaba lo bastante ajado como para que su edad resultara a todas luces indefinible. Sin duda, estaba perturbado y vagaba por las calles cuando no tenía dinero para mantener un cuartucho en alguna pensión del casco viejo. Además, no tendría papeles y ni siquiera se plantearía pedir ayudas. Simplemente viviría, sin más.
Varios días después me lo crucé. No me costó reconocerlo. Decidí ir detrás de él para contemplar en directo un detalle de su vida. Por otro lado, nada en él me sorprendió, andaba por la calle cabizbajo, protegiéndose de la llovizna con una chaqueta bastante deslustrada, las manos en los bolsillos, el pelo graso, despeinado, y un aspecto general que era el mismo aspecto del fracaso. Parecía reconcentrado en sus pensamientos y en ocasiones movía un brazo, como si intentara sacar la mano del bolsillo o discutiese con alguien imaginario a su lado.
No parecía tener ningún lugar al que ir, por lo que al final desistí y me metí por otras calles para llegar a mi casa. Por suerte, me lo fui cruzando con no poca frecuencia, siempre con una actitud similar, a veces hablando solo, siempre con un aspecto desesperado o ido. No fueron pocas las veces que a punto estuve de acercarme a charlar con él. Nunca me atreví. Supongo que temí molestarle, Ahmed me advirtió que esta gente con frecuencia son orgullosos y toman cualquier acercamiento como una ofensa.
Una mañana se lo encontraron muerto en un calle estrecha y maloliente. Le habían asestado varios navajazos. Vi temprano varios coches de la policía detenidos al inicio de la calle y supuse que sería un drogadicto que había aparecido muerto por una sobredosis, en aquella época era frecuente. Por la noche, cuando me reuní con Ahmed para nuestra charla amistosa en el café, me lo dijo, han matado al boxeador, y de inmediato relacioné la imagen de la mañana. Apareció cosido a navajazos, me dijo. Me dio una cierta ansiedad. Me arrepentí de no haberme acercado a él. Pero pronto se me olvidó.


Juan A. Herrero Díez



Dulce Milagros Guillén Moreno
7:23 p.m

Le escribo al viento
Por que me ayuda a respirar cuando no puedo
Le escribo a la lluvia
Por que disimula mis lágrimas al estar frente a ti

Le escribo al sueño
Que me consuela en silencio
Y al mismo silencio
Que me aleja de ti

Le escribo al cielo
Que alijera los pensamientos
Le escribo a la noche
Que me acompaña por ti

Le escribo al viento
Que se ha llevado mis recuerdos
Le escribo al tiempo
Por irse, dejándome aquí.

Le escribo al miedo
Por ser mi peor consejero
Y al pesimismo
Por adueñarse de mí.

A mi locura
por susurrarme “quedito”
Y a mi cordura
Por no cumplir mi delito.

Le escribo a la soledad
Por compartir mi tiempo conmigo
Por hacerme reflexionar
Y demostrarme lo que he vivido


Te escribo a ti
Por inspirarme a escribir
Y a la vida
Que me enseña a vivir

7:41 p.m
Cuando de repente
Vuelves a mi mente.

Tu voz viene aquí
Como un tenue susurro
Pasas como un ser que vaga
En un extraño mundo
Es un susurro
Que deja ecos espantosos
Que hacen palpitar mi corazón
Es un susurro
Parecido a un rayo
Deslumbrante y veloz
Así, tan extraño
Tan lejano y feroz

Cuando creí haberte borrado
para siempre de mi mente
Recuerdo, muy debilmente
Es que tu voz parece
Como una pesadilla
Como un “dejá vù”
¿Te he visto alguna vez
o eres sólo parte de mi imaginación?

Tu rostro es casi como un sueño
Y un dibujo es tu sonrisa.
Tu presencia me hace falta
Tu imágen casi se me olvida

Pero te quiero mirar junto a mí
Por eso vuelvo hacia los rincones
Que me rodean
Te busco en los recovecos
En los escombros de mi cerebro

Y la desesperación me reduce a agonía
Lenta agonía
¿Es esta soledad
la que me hace desvariar?
O ¿es tu recuerdo que me persigue
verdugo que por las noches me sigue?
Ahí estás tú, custodiando mis días:
(Lenta agonía)
¿Es esta soledad la que me hace desvariar
o tu recuerdo?
El verdugo de mis pensamientos
Que me reduce a agonía
Que nunca termina
Pues nunca me miras.

[Domingo, 12-marzo-2006] 12:10 am.



3:46 pm.

Cuando una mirada te hable
No mengües sus palabras
Es sabido, que tus ojos hablan…
Y es difícil entender qué dicen en realidad
Pues dentro de mí también hay voces
Que no puedo escuchar
Que están cansadas de gritar
A mi sorda ingenuidad



(30-05-2008) 4:06pm


Mi cuerpo encierra la verdad
Alrededor de esta soledad que no desagrada
Quiere que le escuche y me habla
Para quitarme esta ignorancia
Que confunde
Que enferma
Que se manifiesta
Causando heridas
Y malestar
Produciendo figuras
Donde no las hay

Este cuerpo encierra la verdad
Pero yo sólo busco pretextos
Busco embusteros
Para no sentir dolor
Sólo busco pretextos
Por que no quiero ver mi error.
No es que no sea responsable,
Pues lo soy,
La culpa es mi peor postor

Cuando una mirada te hable
No mengües sus palabras

Cuando tus ojos me hablaban
No lo sabía como ahora
Necesito saber más
Quiero que me hablen más
Sé que tu cuerpo
Me encontrará… regresará
Sé que a donde me dirija, irá.
Esta vez
No necesito palabras
Solo las voces que salen desde dentro
A la superficie…
¡¡Esas voces!!
Te hablarán.
Por fin podremos conversar

Sabrás todo lo que mi cuerpo guardó
Todo este tiempo
Enfermo de olvido
Y de recuerdo.
Ya nadie te reemplaza
Porque a todos he quitado tu disfraz.

04:33 pm
***************************************



A MI MUJER

A menudo tu boca es mi deseo
A menudo, menudo es tu genio
A menudo ya no hay privilegio
A menudo sin ti no me encuentro.

A menudo me como tus gachas
A menudo te bebo el sendero
A menudo finges no tanto serlo
A menudo de fingir no se trata.

A menudo es ser con la plata
A menudo es jugar al veo-veo
A menudo de ti no hay ni rastro.

A menudo tu risa se me mata
A menudo tú rezas por dentro
A menudo yo pago el pato.

Por Cecilio Olivero Muñoz




A MIS PADRES

Recuerdo vuestro dolor dolorido
Vuestro ayuno mudo de costado
Vuestro paso harto desgastado
Vuestro latido recién parido.

Recuerdo vuestro corazón pelado
Vuestra desgracia tan de mi casa
Vuestra comida me dio su “brasa”
Y vuestro consejo tan recordado.

Recuerdo a mi padre “cara triste”
(Su recuerdo me mata por dentro)
A pesar de todo me tuvo en alto.

Recuerdo a mi madre que insiste
En recordar su camino al colegio
Saltando a su paso el gran charco.


Por Cecilio Olivero Muñoz




A MIS ANTIGUOS AMIGOS

Esos hijos del gran monte de Venus:
Juan Herrada, los Rollings, Ferretero,
El Indio, Gabri, Físico, Albertuz,
Miguelillo, Largo y algún Berrio.

El Puertos, el Víctor, el Verruga, Kim,
El Molina, el Fenoill, Baldomero,
Santiago, Juanillo, Antonio. En fin…,
Charly, Manel, Cris, Oscar y el Pedro.

Perdón si me dejo en el tintero
a los que lo merecen por favor flaco,
De otros guardo un recuerdo fugaz.

Yo sé que fui un poco pendenciero
Pues tanta soledad me ha brotado
Que rezo menor debe ser disimular.


Por Cecilio Olivero Muñoz


AL BOCAZAS DE TURNO

Mejor ser un maricón pendenciero
Que el mata palomas del rellano.
Antes que un gran poeta usurero
Mejor ser aprendiz de hortelano.

Mejor ser un hippie aburguesado
Y comunista con traje de marca
que andaluz un tanto afrancesado
Y ser anfitrión del gran monarca.

Mejor ser casca pajas cascabelero
Y tener en la cara un gran letrero,
Que criticar al mundo en tu plaza.

Mejor ser lame culos con olfato
Y ser un traga pelos cucufato,
Que ronco-tonto cantante bocazas.


Por Cecilio Olivero Muñoz




A LAS COSAS QUE SE DICEN CON IRA

A veces te digo cosas que pesan,
Me contestas con cosas que duelen.
Al hacer las paces todos se besan,
Nosotros recordamos quien nos repele.

Tú no me perdonas ni por asomo
Yo casi me humillo al disculparme
Yo todos mis reproches me como
Tú con la mirada intentas matarme.

Después del granizo está la calma
Yo me revuelco en tus feas palabras
Otros por mucho más nada de nada…

Tú sonríes a todos los seres sin alma
Y para mí ración de abracadabras,
Yo luego solo consulto a la almohada.


Por Cecilio Olivero Muñoz


AL AMOR COMO REVÉS

Me río de todos tus tristes “noses”,
Ya que tú te ríes de mis “síes”,
Me río también de tus poses
Y me río también de lo que píes.

Me río de todos los acaboses
Me río de lo que tú te ríes
Me río de tus novios “Joses”
Me río por mucho que se líe.

Me río si me dices -no me acoses-
Me río quien de ti se empile
Me río del ¿Por qué me toses?

Me río de quien por ti no ríe
Me río cuando me llamas a “voses”
Me río y me queda mucho por reírme.

Por Cecilio Olivero Muñoz



AL PÚBLICO LECTOR

Siempre me quedo sin pobre de mí
Y digo siempre verdades patateras,
Siempre me alejo de mi capullín
Y me vengo a mi casa en patera.

Siempre pregunto: ¿Qué queréis de mí?
Dios y yo son cuatro, no salen las cuentas.
Siempre admito: Quiero de mí salir
Y me encuentro erratas de imprenta.

Soy atrevido, un ángel querubín,
me rasco los huevos de patas abiertas.
Me digo: ¿Qué haría yo sin ti?

Tú respondes: Bajarte bien la bragueta.
Yo me digo: ¿Qué soy yo para ti?
Y tú me dices: un pobre poeta.



Por Cecilio Olivero Muñoz